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Guía para conquistar especímenes femeninos -------------------------------------------------------------------------------- LA HEAVY, HARD O PESADA: Tipo de mujer en aumento, producto de la resistencia a lo impuesto. Rebelde y con pocos escrúpulos, de esas que se bancan lo que venga, si les cabe. Curvas insinuantes y carne firme bajo jean, cuero y tachas, que despiertan pérfidos deseos de toda índole. Más que deseos, calentura. Sexo animal, agresivo y salvaje que parece estar reclamando un macho que la satisfaga. Puede encontrarla en la salida de recitales o pubs viciados de humo, alcohol y decibeles. Ni se le ocurra acercarse a ella de traje y con ataché, lo más probable es que reciba un fuck you en forma de gruñido. Para seducirla, primeramente cambie o adecue su look. Rompa un jean, póngase una campera de cuero, y tachas hasta en los calzoncillos. Al acercarse a ella notará un olor extraño. No le pregunte que perfume usa o quedará en ridículo. Probablemente se trata de marihuana. Nada de versos y frases cariñosas. Acérquese con paso seguro, cara de macho y sacúdala. Sí, sacúdala, muéstrele que no es un hombrecito domesticado y pueril y si se anima péguele un empujoncito tipo palmada. Si se cae despatarrada es que se le fue la mano; si cae en sus brazos, ya tiene medio camino recorrido y muchas posibilidades de éxito. Arrástrela hasta el auto y ponga un cassette de Metallica a todo lo que da; ella se retorcerá y aullará de placer sin percatarse de que a usted le sangran los oídos. Aguante, ya que en poco tiempo ese cuerpo ardiente será suyo. De unas vueltas, pele dos cervezas. Ella cerca del paroxismo, le apretará los testículos; es su manera de demostrarle su amor. Pero usted no se le arroje encima, ponga cara de oler mierda y enfile para el telo más cercano. Ya es suya. Se arroja a la cama al ritmo de AC/DC y libera sus sentidos al placer ¿o no es un placer tener es cuerpito bajo suyo? ¿No siente la voluptuosidad, el desenfreno y la pasión materializada en esas lolas, esa cola y ese túnel ardiente? ¿No siente un olor extraño?, es probable que ella haya vomitado consecuencia del alcohol, las drogas y el frenesí, pero no se haga el fino y serruche. Ella se revolcará loca de placer y usted tendrá algo para contarle a sus compañeros de trabajo. LA HISTÉRICA: Abundante, muy abundante por estos lares. Usa el jean tan ajustado que se puede saber la marca de tampón que utiliza. Cola parada, tetas firmes y turgentes, labios provocadores y ojos que invitan a la lujuria, como diciendo: Tomame que me desespero. Camina como si estuviera paspada, moviendo todo ese deseable cuerpito y mira a todo el mundo. Son las más complicadas, y merecen un tratamiento especial, psicología y cautela. Acérquese haciéndose el distraído, pulcramente vestido con las marcas de moda, y con aire de suficiencia invítela, luego de una charla insustancial, a ver una película erótica. No, no Garganta Profunda, erótica, tipo Bajos Instintos. Le dirá que si con una sonrisa que le repercutirá en el pene. Una vez en el cine conserve su aire ausente, nada de tocarle las piernas o abrazarla, aunque ella suspire ante cada escena sexual y usted transpire por los dos. Aguante a lo macho. Luego llévela a comer y pida algo alusivo al sexo, como ostras en su concha, chorizo o palo jacob y no deje de hablar con doble sentido, pero sin demostrar demasiado interés. No deje de tocar el tema del sexo, háblele de sus experiencias y asegúrele que quedan pocas hembras de verdad. Notará que su pantalón crecerá a la altura de la bragueta mientras ella sonríe y se pasa la lengua por los labios. Disimule su calentura y escuche estoicamente las historias que ella le cuenta. Trate de no babear, queda mal hacerlo en la mesa y, sobre todo, trate de no eyacular precozmente. En la próxima cita, llévele un regalo: un body transparente, y dígale que es la única mujer que puede usarlo, que su cuerpo es lo más bello e insinuante que vio y cosas por el estilo. En cuanto note que suspira como perra en celo llévela a un buen telo, sin dejar, en el trayecto, de rozarle la pierna y contarle todo lo que van a hacer juntos. Una vez allí, siéntese en la cama con paciencia y sin masturbarse hasta que ella salga del baño con su regalito; al llegar, tóquela suavemente, casi con indiferencia. No se le tire encima vociferando ¡Qué culo! , ¡Qué tetas! o, ¡Te voy a partir al medio! Hágala desear hasta que ella se retuerza de goce. Si llega a insinuar que: mejor lo dejamos para otra vez, utilice la táctica final: dígale que ya le parecía que no era lo suficiente hembra. Ella, ofuscada, lo fornicará como si fuera el último hombre del mundo. LA RE-SENSIBLE: La encontrará llorando en una plaza o en un shopping. Su cuerpo ardiente se adivina sobre ropas sueltas e informales. Puede no conocer bien los placeres de la vida y el sexo, pero, inconscientemente está ávida para hacerlo. Y usted puede ser el afortunado. Para masticarse ese bocadito primero debe ganar su confianza. Aproveche esa baja de defensas anímicas y encárela con voz dulce y cara de yo no fui. Invítela a tomar una gaseosa y pregúntele qué le pasa. Ella le dirá que tenía un amigovio con el que hablaba tres horas diarias por teléfono, que un día se la quiso coger, lo que la hizo sentir re-defraudada. Que ella quería la amistad, que los hombres solo quieren sexo, etc., etc. Y que por eso llora. Ante la intervención suya acerca de la poca gravedad de la cuestión ella contestará, invariablemente: soy re-sensible, y las cosas me afectan mucho. Dígale que la re-comprende, que la amistad entre el hombre y la mujer existe -evitando mirarle las tetas como un simio en celo- y que le encanta su compañía porque es una persona re-copada. Ella le responderá con una sonrisa de aceptación. Cayó en las fauces del lobo. Háblele largas horas por teléfono y de vez en cuando toque el tema del sexo, sin olvidar que está ante una chica re-sensible y encima en crisis. Regálele un osito de peluche y un joggin rosa o libros de Leo Buscaglia o Mario Benedetti, cuéntele varios desengaños amorosos y llore pidiendo cariño y comprensión, arguyendo que le gustaría tener un novia resensible . Ella lo mirará con cara de cachorrito perdido. Ya está. Llévela a ver una película romántica -esas que son más aburridas que cachucha de muñeca- y llore abrazándola. Caerá rendida a sus pies. Dígale lo solo que se siente, que su novia se fue como asistente social a Somalia e invítela a escuchar a Banana o Lerner a su casa. Ella aceptará. Una vez allí, tómele la mano con dulzura, aunque su mente le indique que quiere agarrar otra cosa. Nada de sexo, todo pasa por lo afectivo. Disimule su erección hasta que ella le diga que siente algo muy lindo por usted. Arrímese despacio, sin apurarse y acaríciela lentamente hasta que levante temperatura y sin dejarla pensar, actúe. Si se apura, ella llorará, le dirá que la re-defraudó, que es re-sensible y que solo quería ser su amiga. En estos casos la paciencia gana. LA BOLICHERA: Fácil de encontrar. Pululan en las puertas de las discotecas después de las 2 de la madrugada, con sus minifaldas y sus tetas duras como rulo de estatua, esperando entrar a ese mundo de fantasía para liberarse. Allí las tiene, al alcance de su mano. Cómprese un jeep o una moto, déjese crecer el pelo o use una peluca y vístase como ellos. Ya está en marcha, ponga música tecno y diríjase a un boliche de onda. Una vez dentro, ubique a la diosa de sus sueños, acérquese a ella y póngase a bailar como un epiléptico con hormigas en el traste. Si ella sonríe, la cosa va bien, si se caga de risa, está haciendo el ridículo. Ofréscale un cigarrillo sin dejar de moverse y háblele como si estuviera cantando rap, dígale lo fuerte que está y coméntele del jeep o de la moto. Ella le pedirá ir a dar una vuelta, pero no encare al telo, primero deberá pasar por 5 boliches más, pagar entradas y consumiciones, escucharla hablar con sus amigos y verla bailar sola. No desespere, ya la tiene. Cuando se hagan las 7 de la mañana arrástrela e invítela a su casa, a lo que ella responderá que no, que es muy tarde. Insista, pídale el teléfono y dígale que no lo puede dejar así. Entonces ella le hará una fellatio de padre y señor mío, diciéndole luego que en la próxima le dará el resto. Más vale eso que nada, ¿no? LA VETERANA FUERTONA: Probablemente separada y con ganas de quemar cartuchos. La encontrará en boliches para solos y solas o haciendo compras en el shopping. Encárela con presencia y seguridad y no le vaya a preguntar la edad ni su condición civil. Háblele de su trabajo, de lo difícil que es encontrar a una mujer madura, estable y atractiva como ella y deje deslizar, como sin querer, que tiene menos años de los que a su juicio aparentaría. Exagere y póngase un poquito baboso, eso le levantará el ego. Llévela a tomar algo a un lugar tranquilo y caro, que vea que usted no es un perejil. Mírela a los ojos muy intensamente y háblele de lo bueno que sería compartir muchas horas con ella, sin desviar la mirada de sus pechos. Hágase el intelectual, utilice términos complicados y agradezca el destino la suerte de haber encontrado una mujer así sola. Ella se sentirá una princesa rusa y se mostrará lista para lo que venga, que, dada su edad y experiencia conoce al dedillo. Acto seguido invítela a su casa, a lo que ella responderá que no se confunda, que no busca aventuras y que no está para eso. Hágase el ofendido entonces, contestándole que es ella la que se confundió, que usted es un hombre de honor, con mucha experiencia y que no pierde el tiempo con cualquier mina, que si está con ella es porque realmente le gusta, y no solo para compartir una cama. Eso la desarmará completamente y aunque sea, aceptará para no pasar como una idiota. Y encima vieja. CONCLUSIÓN: Cada mujer tiene sus secretos, pero a la vez tiene cosas en común dada su posición social, edad, historia y grupo de pertenencia. Analizar en detalle todos los casos requeriría un libro. Muchos especímenes quedaron afuera: la analizada, que hace el amor con el cerebro y piensa con la vagina; la que tiene problemas conyugales, la secretaria, la vanidosa, la recién separada y muchas más. En cada caso, la psicología ayuda a lograr un acercamiento exitoso más que la pasión desenfrenada, que viene a consecuencia. Estudiar a la presa antes de la cacería da muchas posibilidades de éxito y esta guía apunta a eso, a conocer a donde se mete uno y como debe actuar según cada caso en particular.
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- Creada por Miguel
Moreno en Andalucía, Spain
Última revisión: lunes 27 de octubre de 2003.
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